viernes, 28 de noviembre de 2008

SIN TITULO

Ya casi llega.
Está tan cerca que puedo como tocarlo;
aunque no se puede tocar, pero se siente.
Lo siento casi en mí.
Lo siento como si fuera parte de mi persona.

Veo a lo lejos que se aleja mi soledad,
y comienza a llenarse mi ser de algo.
Ese algo que me llena nuevamente
como lo hizo en otras oportunidades,
en otros tiempos, en otro lugar.

Ese algo que me da mucho miedo
nombrar o ponerle nombre
Ese nombre de sentimiento.
Ese nombre de paz y tranquilidad,
de inquietud y felicidad a la vez.

Ya casi llega.
Ya está en mí.
Pero no quiero que se acerque.
No quiero que me posea.
No quiero que otra vez me alegre
para causarme dolor.

Yo te rechazo amor!

Aquitofel Rufo

SIN TITULO

Se fue, y no sé si volverá
Nos conocimos no hace mucho
Nos conocíamos desde siempre

Trabajábamos para y por otros
Trabajar juntos era divertido
Cuanto mas esfuerzo empleábamos
Mas fácil era conocernos y compartir

Trabajar y trabajar...
Conocernos y fortalecer nuestros lazos

Pasaron uno, dos y mas meses
Íbamos y veníamos,
De noche y de día
Nos miraban, nos veían
Algunos hablaban, otros decían
Y nosotros cruzando miradas, nos reíamos.

Hoy no está, ayer se fue
Otros caminos tenia que recorrer

El afecto se fue a pasear
No muy lejos, no tan cerca
Aunque presente está siempre
En cada risa, en cada rezo
No olvidaré, amiga mía
Lo mucho que te quiero.

Aquitofel Rufo (2003)

CUENTO TITI

Había una vez, hace mucho mucho tiempo un caballero que usaba una capa de color rojo. Su nombre era Ernesto.
El caballero Ernesto estaba de novio con la hermosísima princesa Azul. Ambos pasaban muchos ratos felices juntos; pero un día el caballero Rodrigo, viejo enemigo de Ernesto, se robó a la princesa Azul y la encerró en una torre muy alta que llegaba hasta la luna.
El malvado Rodrigo envió a sus ejércitos a atacar a los nobles caballeros. Mientras los soldados de Rodrigo vencían a los bravos guardias, el valiente caballero enamorado de la bella Azul tomó espada y escudo, montó su veloz caballo y llegó hasta la torre donde estaba su amada, subió y subió y subió... hasta llegar al cuarto de la princesa y la rescató de ese espantoso lugar.
Una vez a salvo la princesa, Ernesto supo que Nicolás fue el que secuestró a Azul mientras que Rodrigo asustado había huido a otro planeta. Fue así como Ernesto mandó a sus guardias a arrestar a Nicolás y lo encerró en el calabozo de la cueva oscura.
Así Azul y Ernesto vivieron felices para siempre.
Zapatitos rotos
Otro día te cuento otro.

10 de julio de 2006

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Ellos no "Bailan por un sueño", para ellos "Bailar es un sueño"

El consumismo televisivo nos limita la visión ,como las anteojeras de los caballos, hacia una figura pura y exclusivamente comercial. "Hay que bailar por un sueño" , ya no se puede soñar con bailar únicamnete. Estos artistas ,son un ejemplo de perseverancia y adaptación de su condición especial. A pesar de que... no marcan diferencias con otros bailarines. Ellos no son los BAILARINES DISCAPACITADOS, solo son bailarines y lo hacen muy bien.